En los medios

El beneficio del contraste

Hay que comenzar de atrás hacia adelante y ahí están las pistas de los resultados.

Hay que comenzar de atrás hacia adelante y ahí están las pistas de los resultados.

Al final, Cristina Kirchner y Daniel Scioli aparecen como las peores imágenes de por lo menos esta medición, sostenidos en el tiempo alrededor siempre de un 35% de imagen favorable y sin señales, por ahora, de mejora. Un insistente juego de contrastes sigue moldeando el modo de observar de la sociedad a la oferta política, porque para muchos ciudadanos, ambos dirigentes logran compensar el mal presente. El gobierno nacional vive, en parte, de la existencia insistente de las figuras del pasado reciente y probablemente las necesite todo el año.

El kirchnerismo se alimentó del pasado y desarrolló su ética discursiva odiando a los 90 como concepto. Incluso el presente, para ellos, es el retorno de los personajes dominantes de ese ciclo rechazado pero sin el impacto anterior. Pero Cristina Kirchner se ha convertido, como paradoja, en “los 90” de la actual gestión porque en lugar de ejercer la resistencia, culmina funcionando como una usina de sobrevivencia ajena. Pasan los meses, el Gobierno acumula aumentos, inflación y decretos de necesidad y urgencia y Cristina Kirchner sigue alojada en esos 35 puntos. Ella no se mueve y María Eugenia Vidal vuela.

El contraste con Vidal, Carrió y Stolbizer es muy impresionante. La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires regresa a sus mejores valores del año anterior, incluso los supera con un total de 67% de imagen favorable. Estos son indicadores nacionales, no de su zona de gestión. En todo el país logra un conocimiento amplio y una valoración enorme. Su rol en la elección de este año para los candidatos de Provincia será clave.

Elisa Carrió y Margarita Stolbizer suben ambas casi 10 puntos porcentuales y también comienzan el año de manera inmejorable para el proceso electoral, aunque cada una por ofertas diferentes. Sin embargo, existe entre ambas un juego complejo de combinaciones. Es muy probable que quien posea buena imagen de una, también lo tenga de la otra produciendo una posible confusión de opciones que las campañas de cada partido deberán resolver en términos de mensaje. Stolbizer insiste en expresarse en contra de la experiencia de Cambiemos (y Carrió en la experiencia general de Stolbizer), pero para el electorado su representación simbólica se ubica peligrosamente para Cambiemos cerca de la gobernadora.

Este trío de dirigentes, aunque con diferente gradiente en el tono del enfrentamiento, juega a la insistencia del contraste, marcado hasta en la disposición en este ordenamiento de valores de imagen. Cristina sólo tiene una ventaja: no hay mezcla alguna con nadie. Sus votantes sólo están con ella y nadie más. Ese beneficio, de cualquier manera, es su más feroz señal de soledad.

Aunque la economía no logra mejorar en la percepción de la gente y sigue siendo considerada en buen estado sólo en tres de cada diez argentinos, su insistencia en ese valor, en no caer más, parece reposar el secreto del gobierno de Macri. La economía no mejora su indicador en opinión pública pero Macri sube casi 10 puntos en aprobación de gestión. La sociedad premia la no explosión del país.

El pánico a que las experiencias no peronistas colapsen hace que se felicite la subsistencia controlada. Las expectativas no mejoran pero continúan por encima de la valoración del presente y, a pesar de sentir que el Gobierno ha estado por debajo de sus expectativas, es el futuro el que deposita como concepto la negación del presente. El “segundo semestre” como metáfora ofrece, como diría Weber aunque para otros asuntos, la “huida contemplativa del mundo”. La opinión pública no ejerce la transformación de la sociedad, se escapa hasta que le resuelvan las cosas.

Para lo único que deberá estar obsesionado el gobierno nacional y su máquina electoral es al crecimiento y juego de Sergio Massa. En este estudio vuelve él también a recuperar imagen positiva, con buen desempeño en provincia de Buenos Aires, en los niveles sociales más bajos, y al igual que Stolbizer, con una amplia mezcla de sus posibles votantes entre su espacio y Cambiemos. El Conurbano representa una de las peores zonas para Macri y la más cómoda para Massa. El Gobierno ruega que Cristina vaya a la Provincia, la necesitan más que nunca.